?The public offices belong to the State; they are not patrimony belonging to individuals. None who do not have probity, aptitudes and merits are worthy of those offices.? ------------ Sim?n Bolivar Palacio
 
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~Parte II: “Historia abreviada del Sitio de Cartagena de 1885”.

I-Incidentes Previos:

“Señor Ricardo Gaitán Obeso, cabecilla de la rebelión en el Atlántico y reconocido por sus parciales como General en Jefe”.

II-Antecedentes:

“Durante el mes de Octubre del año próximo pasado una rebelión con apariencias de local había estallado en Cundinamarca, teniendo por base de fuerza dos cuadrillas de hombres de mala fama en la República. El señor Ricardo Gaitán Obeso, titulándose General y amparado por la influencia y ayuda del partido radical, era el Jefe de aquellas cuadrillas, engrosadas por algunos ciudadanos obcecados”… 

“Lejos de hacer resistencia alguna el Jefe que mandaba en Barranquilla como Comandante general del Atlántico (general González Carazo), se apresuró á celebrar un convenio con el Jefe rebelde, por el cual se obligó á entregarle la ciudad "bajo riguroso inventario," pero sin designar determinados objetos. De esta suerte Gaitán pudo apoderarse de la Plaza por completo en la noche del 5 de Enero del presente ario, quedando en su poder todos los intereses nacionales, y á su disposición los grandes recursos que podían derivarse de la posesión de aquella populosa y rica ciudad llave de la navegación del bajo Magdalena, del comercio exterior, de las comunicaciones marítimas por el Atlántico, de los mayores recursos fiscales, y de una acción enérgica sobre los Estados de Bolívar y el Magdalena”…

“…ocupación de Barranquilla, que vino á ser centro de operaciones de los rebeldes”. 

III-Desarrollo de la Rebelión:

“…Sólo la traición podía en Bolívar prestar apoyo á los asaltos de Gaitán. Y ella fué el principal, ó mejor dicho, el único elemento de la Rebelión. Traición de empleados nacionales, que debían ser custodios de muy valiosos intereses; traición de funcionarios del Estado, que debían al favor y la amistad del doctor Núñez los puestos que ocupaban ó la importancia que tenían; traición de amigos que habían adquirido valimiento á la sombra del ilustre Jefe civil de la Regeneración; y traición hasta de entidades mercantiles que debían su prosperidad al Gobierno nacional: tales fueron las fuerzas en que pudo apoyarse la audacia de Gaitán”.

“…En los momentos en que el general González Carazo se alistaba en Barranquilla para entregar la plaza á Gaitán, el señor Fonseca Plazas, hizo supremos esfuerzos para salvar todos los intereses nacionales, yá que no conseguía que se hiciese resistencia. Lo tenía todo arreglado para llevar en un tren del ferrocarril de Bolívar, á Sabanilla, y embarcar allí en el remolcador Córdoba (para el transporte inmediato á Cartagena ó á Santa-Marta) todo lo que pertenecía al Gobierno de la Nación; y tomó grande empeño en que el Jefe de la Plaza le permitiese salvar los intereses nacionales. 

No consintió en ello el señor general González Carazo, por cuanto creyó que debía entregar la Plaza con todo lo que contenía. En consecuencia, haciendo diligencias del caso los señores Vives (don Miguel A., honrado y digno Administrador de la Aduana) y Fonseca Plazas para ocultar el dinero y los pagarés, el segundo y el señor general don Francisco J. Palacio, senador por Bolívar, se escaparon de Barranquilla en noche del 5 de Enero, cuando Gaitán entraba en la ciudad, disimulando en la sombra la miseria de su fementida tropa”.

“…Prontamente llegaron á Cartagena los dos fugitivos, y al punto les hizo aprehender y privar de comunicación el señor Núñez Ripoll, con el pretexto de exigirles la entrega de los $ 64,000 en pagarés, que él suponía estuviesen en manos de aquellos ciudadanos. Si el pretexto era culpable,-dado que se trataba de arrancar al Visitador Fiscal de las Aduanas unos documentos que tenía el derecho y el deber legal de conservar ó poner en salvo,-era manifiesto el atentado cometido contra el Gobierno general, así en la persona de primer su Agente fiscal, como en la persona inmune de un Senador, empleado nacional. 

Entre tanto, libres yá los señores Palacio y Fonseca Plazas, trasladáronse á Colón y Panamá, y solicitaron auxilios del señor general D. Ramón Santo Domingo Vila, á la sazón Presidente legítimo de aquel Estado. No vaciló el General en desprenderse de una parte de las fuerzas que necesitaba en el Istmo; por lo que al punto partieron de Colón el general don Vicente C. Urueta, con el carácter de Jefe de operaciones (por cuanto el general don Carlos Gónima había sido apresado por los rebeldes en Sabanilla, tomándole de á bordo de un vapor alemán), y el Coronel don Serafín Jované, con 110 hombres del Batallón 14 de Línea”.

“…Tan luégo como se tuvo noticia de este desastre (que sirvió á Gaitán para engrosar considerablemente sus filas, incorporando en ellas á muchos de sus prisioneros de la Guardia Colombiana, que así se portaron como traidores), se le comunicó al general Santo Domingo. Era necesaria la presencia de este eminente Jefe para salvar á Cartagena y evitar un considerable triunfo de la Rebelión, y el digno patriota y magistrado no vaciló un instante. Dejó encargada la Presidencia de Panamá al doctor don Pablo Arosemena, primer designado legal (quien, no obstante la naturaleza de sus compromisos políticos, se portó como un caballero y defendió su puesto hasta donde pudo); asumió el mando en los Estados del Atlántico con el carácter de General en Jefe y Jefe de operaciones; y llevando consigo más de 100 soldados y algunos elementos de guerra, partió de Colón y llegó á Cartagena el día 20. Con él regresaron los señores don Manuel N. Jiménez G. y don Henrique Benedetti, que habían ido en comisión á llamarle muy oportunamente”.

“…Gran fortuna era poder contar, para la resistencia inmediata, con el general Santo-Domingo, y con auxiliares como los generales Rodríguez y Palacio, de los cuales el último entró á funcionar como Jefe de Estado Mayor general”. 

IV-Topografía de la Ciudad:

“La ciudad de Cartagena, situada hacia el extremo septentrional de la espléndida bahía que lleva su nombre, ocupa en realidad dos islotes, rodeados: al Norte, Noroeste y Poniente, por el mar libre de las Antillas; al Sur, por las aguas de la misma bahía, y al Nordeste y Oriente por ciénagas de contornos irregulares y poco profundas, que se comunican con el mar, en la extremidad de la lengua del Cabrero, y con la bahía, por el pié del baluarte del Reducto, entre éste y la costa continental del terreno llamado Manga, cubierto de manglares y cocales”.

V-La Bahia:

“…Al pié del baluarte de San-Javier, que domina al propio tiempo la playa más occidental de Cartagena (la de Santo-Domingo) y un recodo que forma la bahía cerca del puerto de la Aduana, se desprende de la ciudad una lengua de tierra, arenosa y muy baja, que gira directamente hacia el Sur y va á ligarse con la península de Boca-Grande en el punto denominado el Limbo. La península se ensancha en seguida, dando un costado al mar, otro al canal natural de Boca-Grande, con un caserío de este nombre y numerosos cocoteros, y al voltear su contorno hacia el interior, arroja dos puntas ó cabos que contribuyen á estrechar la bahía: uno sobre el cual subsiste la fortaleza llamada de Santa Cruz ó Castillo-Grande, notable por la blancura de sus muros, merlones y parapetos; y otra, llamada la Machina, donde se halla la entrada de la bahía hacia los recodos del puerto. Entre la garganta del Limbo y la punta de la Machina, así como entre ésta y la del Castillo-Grande, hay espesos manglares, y los terrenos son por allí cenagosos y desiertos”.

VI-Preludios del Sitio:

“El 1.° de Marzo del presente año, cuando todo indicaba en Cartagena que el asedio iba á comenzar, estaba surto en la bahía, como dijimos, no muy lejos del Puerto, un buque de guerra británico, llamado "Canadá," y aquel mismo día llegó y echó anclas el "Powhatán," americano. Ambos parecía que iban á estar en la bahía, en la expectativa del asedio con que se amenazaba á Cartagena, y con el propósito de proteger á los ingleses y americanos que pudieran estar comprometidos ó en peligro para su neutralidad”.

“…Cada vez que la "Katy" disparaba, iba á toda prisa á colocarse detrás del vapor ' Medway," á fin de ampararse con la bandera británica, sin riesgo alguno, á cubierto de los fuegos del baluarte de San-Javier. No tuvimos noticia de que esta indignidad fuese impedida por el Capitán del "Medway," ni reprobada por el del "Canadá." 

“La población de Cartagena tenía conciencia de su honor y de la historia de esa ilustre plaza. Nobleza obliga. No lleva una ciudad el merecido título de "heroica," sin sentirse obligada á dar pruebas constantes de su heroísmo. No se han rechazado con gloria veinte ó más asedios en cuatro siglos, sin aceptar el peligroso deber de resistir á todos los demás.....

“En 1841, época del último asedio sufrido por Cartagena, la ciudad había resistido victoriosamente, durante siete meses de constante lucha, teniendo dentro de sus muros menos de 400 hombres para la defensa (civiles en su mayor número), en tanto que la atacaban, con infantería y artillería, más de 3,000”. 

VII-Organización de la Defensa:

“Cuatro Jefes principales gobernaban la Plaza el 1.° de Marzo, á saber:

El señor general don Ramón Santo-Domingo Vila (General en Jefe por su graduación en el Ejército colombiano), quien, como Jefe de operaciones en los Estados del Atlántico, no sólo era Comandante general de la División de Cartagena, sino que tenía mando sobre los Estados de Panamá y el Magdalena;

El señor general don Francisco J. Palacio, originariamente General del Estado de Bolívar, y que, estando ahora al servicio de la Nación, tenía el cargo, como hemos dicho, de Jefe de Estado Mayor de la División; y

Los Coroneles de la Guardia Colombiana don Elías Rodríguez y don Cayetano Ortega, ascendidos ad referedum á generales de Brigada, con el mando particular, el primero, de todos los baluartes y murallas de Jetzemaní, y el segundo, con el de los baluartes y murallas de la ciudad propiamente dicha.”

“…El general Palacio no había dado la medida, en campañas anteriores, de su capacidad para el mando superior; pero se esperaba mucho de él, por las cualidades personales que se le conocían. Era un independiente decidido, patriota de buen temple, hombre de muy clara inteligencia, sumamente activo y de recursos y expedición para todo; de suerte que las operaciones de Estado Mayor estaban muy bien en sus manos. Si por ser el general Palacio hombre de temperamento muy nervioso, y por tanto impresionable en demasía, daba motivo para temer de su parte algunos ó muchos arranques de impaciencia, de otro lado se tenía absoluta confianza en su lealtad y cualidades caballerescas.  

…El general Santo Domingo tenía su cuartel general en el edificio de San-Juan de Dios, muy cercano á los baluartes de San-Javier y San-Ignacio; y, calle de por medio, en una casa particular, había establecido el general Palacio las Oficinas del Estado Mayor”.

VIII-Comienzos del Sitio:

“…que el general Santo-Domingo debía proceder en el sentido de la unión liberal, por cuanto había estampado su firma al pié de la Constitución de 1863; y que si no aceptaba este General un convenio pacífico, caería sobre su cabeza la responsabilidad de la sangre que se derramase y de todos los males de la guerra. La conclusión de todo este cúmulo de argucias y ficciones de filantropía, era exigir al general Santo Domingo que entregara la Plaza, mediante un convenio con garantías”.

“…El General en Jefe-que tuvo la galantería de sentar á su mesa al señor Arana para que almorzase, y que le toleró libertades impropias de un parlamentario,-rechazó todas las razones de Gaitán, y contestó á la Nota de éste manifestándole: que de ningún modo consentiría en la entrega de la Plaza; que él y sus compañeros cumplirían con su deber como leales soldados de la República; que defendería su campo y su bandera, dejando pesar la responsabilidad de la guerra sobre aquellos que la hacían al Gobierno legítimo de la Nación y á Cartagena; que la guerra no era asunto de conservadores contra liberales, sino de cumplir los unos con su deber, y los otros faltar á éste; y que si el Jefe rebelde quería sinceramente evitar el derramamiento de sangre y otras muchas desgracias, fácil era celebrar un convenio, decoroso para ambas partes y racional, que resolviera toda dificultad.

… y sólo querían que en Cartagena surtiesen el mismo efecto las patrañas con que se habían apoderado de Barranquilla!. 

Así comenzaban el asedio los rebeldes, con actos de perfidia y mala fe, amparados por la bandera blanca que de ambos lados estaba enarbolada en señal de suspensión de hostilidades!”.

IX-El Rompimiento:

“… En fin, había mantenido izada su bandera blanca hasta las 2 p. m. para dar tiempo á que llegase del Norte (de Sabanilla) un nuevo remolcador, y pasase á corta distancia de las murallas, en dirección hacia la en senada de Barú.  Este segundo remolcador, robado en la bahía de Colón, puñal en mano, por el ex-general Benjamín Ruiz, á la Compañía del Canal de Panamá, que tenía el nombre legítimo de "Game-Cock," había sido rebautizado con el de "General Gaitán" (lo que sentaba bien, según la procedencia), y venía provisto de pertrechos para los rebeldes y destinado á sostener las hostilidades, así en la bahía como en el mar adyacente. 

X-Pleno Sitio:

“…Estaban allí reunidos para combatir por una causa común muchos hombres de los dos partidos aliados, y su nombre y su reunión eran símbolos do la gloriosa fusión que se operaba en la República para salvarla del abismo en que pretendía hundirla el partido radical, autor de inmensos males sufridos durante cinco lustros consecutivos. Todos los "Cívicos" eran hombres de honor, de posición social más ó menos considerable, y entre ellos sonaban apellidos ilustres ó muy notables en Cartagena, como los de Vélez, Núñez, Araújo, Posada, Piñeres, Jiménez Villa, Grau, Morales, Espriella, Calvo y muchos otros. Baste decir, como prueba de fraternidad en el civismo, que los cuatro Oficiales nombrados fueron el doctor don Pedro Félix, don José del Carmen Villa, don José L. Calvo y don Henrique Benedetti; que fué escogido para Sargento 1.° don Ricardo Núñez, hermano del Presidente de la República; que en el Cuerpo se hallaban soldados periodistas, capitalistas, abogados, empleados públicos y dignísimos negociantes y artesanos, y que no se hizo la menor distinción, en la organización ni en el servicio, entre independientes y conservadores. Allí se volvía práctica la fusión regeneradora”.

Continúa...

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